Estos alimentos se caracterizan por una receta especialmente seleccionada y adaptada a una determinada enfermedad, lo que los convierte en un producto con especiales cualidades dietéticas. Su uso debe ser consultado con un veterinario y cuidadosamente adaptado a las necesidades nutricionales de una mascota en particular. La duración del uso de una dieta veterinaria es limitada y debe durar hasta que desaparezcan los síntomas de una determinada enfermedad.
El uso de alimentos de mantenimiento de alta calidad en la dieta diaria de perros y gatos debe asegurar su normal funcionamiento. Desafortunadamente, los alimentos a veces mal seleccionados y con bajo valor nutricional, las condiciones de vida desfavorables o las predisposiciones individuales relacionadas con la edad, la raza, el estado fisiológico, requieren cambiar de un alimento de mantenimiento a una dieta veterinaria.